Vengo de un país de gente hermosa que es asesinada cada treinta minutos

When People Ask Me
by Carolina Gonzalez
Public Information Officer

ImageWhen people ask where I come from, I always say “I come from a country of beautiful people who are murdered every 30 minutes” (According to El Observatorio Venezolano de Violencia). That country is Venezuela. As many people in my country, I had been witness (an even victim) of violence due to common delinquency, and with the hope that things can change I started orienting my professional career towards social justice and humanitarian work.

 One of the biggest social artistic projects that I developed in Venezuela with a team of colleagues was “Esperanza” (Hope), which featured 52 mothers who had lost one or several children due to violence, and who wish to send out a message of peace. Our presentation included large installations of images of these mother’s faces blanketing Caracas as an outcry for peace. Our intention: to give a face to the hope for the end of violence.

I arrived in the United States three years ago as an International Student, following the dream of receiving artistic education that will allow me to continue using art to improve people’s lives. When I first came to this country I spoke very little English and it was very challenging for me to understand the classes. At the beginning I had to do the assignments at least four days in advance and then take money from my pocket (with a student budget) to take it to an editor that would correct it and make sure that what I had written was understandable. Studying took me twice as long as the average person because of the language barrier. Nevertheless and despite all the obstacles I got my degree Summa Cum Laude.

After having sat in a classroom being just a listener, I have now become part of the ACLU team as Public Information Officer. I think my testimony is an example of the strength and perseverance that immigrants have when they come to the United States, who not only overcome the cultural barriers and achieve their personal goals, but also contribute to American society. Therefore, to me it’s a real honor to have the privilege of being part of the ACLU and fight for the rights of these people. I consider that this organization has made an indelible line of social justice in the history of United States and even it has been an inspiration for other organizations around the world. 

I will always be grateful to ACLU for allowing me to be part of its fight.

Cuando las personas me preguntan de dónde vengo, siempre respondo “Vengo de un país de gente hermosa que es asesinada cada treinta minutos” (Según cifras del Observatorio Venezolano de Violencia). Ese país es Venezuela. Al igual que muchas personas en mi país, yo he sido testigo (e incluso víctima) de la violencia debido a la delincuencia común, y con la esperanza de que las cosas pueden cambiar, comencé a orientar mi carrera profesional hacia la justicia social y la labor humanitaria.

Uno de los proyectos artístico sociales más grandes que desarrollé en Venezuela con un grupo de colegas fue “Esperanza”, el cual retrató a 52 madres que han perdido a uno o varios hijos a causa de la violencia, para hacer un clamor de paz. Nuestra carta de presentación fueron las gigantografías de sus rostros que tapizaron la ciudad de Caracas. Nuestra intención: ponerle cara a la esperanza por el fin de la violencia. 

Yo llegué a los Estados Unidos hace tres años como Estudiante Internacional, siguiendo el sueño de recibir más formación artística que me permitiera continuar utilizando el arte para mejorar la vida de las personas. Al principio hablaba muy poco inglés y para mí era muy retador entender las clases. De hecho, al principio tenía que hacer los trabajos y tareas con al menos cuatro días de anticipación para poder enviarlas a un corrector de texto que se asegurara de que lo que yo había escrito se entendiera (incluso tomaba dinero de mi estrecho presupuesto de estudiante para poder pagar estas correcciones). Adicionalmente, estudiar me tomaba el doble de tiempo que a un estudiante promedio debido también a la barrera del idioma. Sin embargo, a pesar de todos estos obstáculos obtuve mi título Summa Cum Laude.

 Luego de haber estado sentada en el salón de clases, siendo solo una oyente, ahora he pasado a formar parte del equipo de La Unión Americana de Libertades Civiles de la Florida (ACLU). Creo firmemente que mi testimonio es un ejemplo de la fuerza y perseverancia que tienen las personas inmigrantes cuando vienen a Los Estados Unidos, quienes no sólo superan las barreras culturas y alcanzan sus metas personales, sino que también contribuyen con la sociedad americana. Por ello, para mí es un verdadero honor el tener el privilegio de formar parte del ACLU y luchar por los derechos de estas personas. Considero que esta organización ha marcado una línea imborrable de justicia social en la historia de los Estados Unidos, e incluso ha servido de inspiración a otras organizaciones alrededor del mundo. Siempre le estaré agradecida al ACLU por permitirme formar parte de su lucha.

0 Responses to “Vengo de un país de gente hermosa que es asesinada cada treinta minutos”



  1. Leave a Comment

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s





%d bloggers like this: